Mi muro y opiniones de autoridades

lunes

Materiales revisados de Joaquín E. Meabe de su "Introducción a Paideia" de Jaeger


En los siguientes enlaces podrán encontrar las revisiones realizadas por Meabe a su libro "Introducción a Paideia", organizando sus capítulos como un plan de caza de las mejores presas de la paideia griega, que es precisamente lo que intentó hacer Jaeger haciendo honor a su nombre en alemán.


Draft 1: https://www.academia.edu/s/6bb8c020c4/joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-de-werner-w-jaeger-1pdf?source=work
Draft 2: https://www.academia.edu/s/cc29e74f50/2-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-de-werner-w-jaeger-2-cita-de-su-portada-2pdf?source=work
Draft 3 https://www.academia.edu/s/c1e9e5204c/3-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-de-werner-w-jaeger-3-frinico-el-sentido-de-la-palabra-paideia-y-la-agenda-de-nuestra-lectura-pdf?source=work
Draft 4: https://www.academia.edu/s/f54c0e216d/4-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-4-vida-y-obra-de-w-jaegerpdf?source=work
Draft 5: https://www.academia.edu/s/00979e0629/5-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-5-nimio-de-anquinpdf?source=work
Draft 6: https://www.academia.edu/s/b43afc197f/6-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-6-la-edad-heroicapdf?source=work
Draft 7: https://www.academia.edu/s/ccd9d74915/7-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-7-origen-y-desarrollo-de-la-tragediapdf?source=work
Draft 8: https://www.academia.edu/s/8327e6fce1/8-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-8-los-sofistas-paideia-ii-3pdf?source=work
Draft 9: https://www.academia.edu/s/bb28f3765b/9-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-9-euripides-paideia-ii-4pdf?source=work
Draft 10: https://www.academia.edu/s/dda459a759/10-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-10-la-comedia-y-la-historiapdf?source=work
Draft 11: https://www.academia.edu/s/5e088bdfd6/11-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-11-socrates-paideia-iii-1pdf?source=work
Draft 12: https://www.academia.edu/s/263fbf1e38/12-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-12-platon-y-su-obra-1-iii-2-3pdf?source=work
Draft 13: https://www.academia.edu/s/f437d2751a/13-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-13-platon-y-su-obra-2-iii-5-8pdf?source=work
Draf 14: https://www.academia.edu/s/8e538f7687/14-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-14-platon-y-su-obra-3-iii-9pdf?source=work
Draf 15: https://www.academia.edu/s/1a9e5b3a31/15-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-15-medicina-y-cultura-paideia-iv-1pdf?source=work
Draft 16: https://www.academia.edu/s/202b53a4bf/16-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-16-la-nueva-retorica-paideia-iv-2pdf?source=work
Draft 17: https://www.academia.edu/s/36e0705bd5/17-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-17-jenofonte-paideia-iv-3pdf?source=work
Draft:18: https://www.academia.edu/s/f53bbdb176/18-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-18-la-agonia-de-la-polis-iv-8-11pdf?source=work
Draft 19: https://www.academia.edu/s/bc421b99ab/19-joaquin-e-meabe-materiales-de-estudio-para-revisar-y-aprender-con-paideia-19-antipaideiapdf?source=work
Draft 20: https://www.academia.edu/34073495/20_-_Joaquin_E_Meabe_-_Materiales_de_estudio_para_revisar_y_aprender_con_Paideia_-_Morphosis_-_29-07-2017.pdf
Draft 21: https://www.academia.edu/34096839/21_-_Joaquin_E_Meabe_-_Materiales_de_estudio_para_revisar_y_aprender_con_Paideia_-_El_M%C3%A9todo_de_Jaeger_-_30-07-2017.pdf
Draft 22: https://www.academia.edu/34245258/22_-_Joaquin_E_Meabe_-_Materiales_de_estudio_para_revisar_y_aprender_con_Paideia_-_Conclusiones_-_15-08-2017.pdf

Elogio del poeta Oscar Portela a la figura de Joaquín Meabe

He aquí una una joya sacada de la hemeroteca sobre la contribución de Meabe a la cultura argentina

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JOAQUÍN E. MEABE, UN FILÓSOFO EN TODA REGLA

                                   JOAQUÍN MEABE, UN FILÓSOFO EN TODA REGLA

Por Antonio Hidalgo Pedraza.


En las postrimerías de 2014 facebook me facilitó la posibilidad de ir conociendo a Joaquín, quien se interesó por mi libro "El caballo de Troya de Descartes". Se lo remití pidiéndole que se tomase la libertad de juzgarlo críticamente sin complacencias. Desde entonces, salvando la distancias hemisféricas del vasto océano que nunca logró apartar a las gentes de pueblos fraternos, cultivamos la amistad como es posible a amigos de la filosofía a través de las nuevas tecnologías, compartiendo nuestros intereses intelectuales y manteniéndonos informados sobre nuestras andanzas indagatorias a la vez que hablando de la vida. De lo divino y humano, sí, mas sin perder nunca de vista la ocasión de participarnos las circunstancias en las que se movían nuestras respectivas vidas.

Si en las reseñas biográficas de este pensador argentino figura su título de profesor, yo no se lo niego sino enfatizaré algo más importante que quienes le hayan tratado ratificarán: su carisma como maestro que con arte socrático y profunda humanidad atrae en torno a sí discípulos. Y eso que no he tenido la suerte de disfrutar de su trato directo y consuetudinario. Le conozco por el intercambio epistolar a la usanza de nuestros días; pero estoy persuadido de saber así lo suficiente de él como para afirmar que, al ir conociéndole, uno percibe que con su logos, con su verbo inteligente, Meabe contagia pathos vital que nunca deja indiferente: aguijonea provocando interrogantes, abriendo a la vista horizontes para el pensamiento y, siempre, amenizando la comunicación fluida que mana fresca llena de vida y hace entender no menos que gustar las historias en que se tiene que convertir todo lo que sea lúcidamente humano, desde los arcanos hasta nuestro tiempo presente, desde lo existencial hasta la concreta cotidianeidad.

Y es así poco a poco cómo uno va dándose cuenta de que Joaquín se amiga y te hace el honor de poder responderle con la misma moneda. Porque no puede ser de otro modo, cuando puedes esperar su diligente respuesta cada vez que te diriges a él y que te llega a sorprender por su generosa y atenta disposición; y, además, cuando te hace partícipe de una cultura profunda y una perspectiva luminosa que devela y desencubre verdades del mundo que estaban ahí, en la calle, en la vida, en la historia y los libros, pero que su mirada de filósofo e historiador sabe capturar y, además, tiene la excelencia de pedagogo capaz de conducirnos hasta puntos de vista desde los que el pensar se hace una actividad que bucea hasta las profundidades de las cosas para emerger ampliando nuestra visión de la realidad.

El 5 de octubre de 1995 el poeta argentino Oscar Portela dedicó un artículo en el "Diario" a Joaquín en el que le presentaba en toda su dimensión humanística, intelectual y, por qué no decirlo aunque sea evocando al viejo Aristóteles de quien tanto sabe mi amigo, "poiética". En efecto, porque con todos sus esfuerzos, su entrega y labor docente en su seminario de Filosofía de la Facultad de Derecho de la UNNE ( Corrientes, Argentina), mi amigo ha luchado sin intermitencias por "fecundar una nueva generación " para que "quizá, recoja el desafío de pensar, aquí y ahora". Y no creo que haya reconocimiento más valioso que le pudiese hacer un poeta de prestigio sino dando testimonio de esa pasión de la que tanto saben los amantes del verdadero arte: " ( Joaquín) no busca el triunfo fácil ni oídos abiertos a la "page", no busca honores ni publicaciones ni premios. Casi como los cínicos sabe que lo que se enseña no tiene precio". Esto, que no es poco, es una de las facetas que admiró el poeta al poblador de un monte vecino, el filósofo.

Pero no quedó ahí su elogio. Era sólo una aproximación a Joaquín para abrirnos el paisaje de toda su obra: sus libros, sus traducciones al castellano de los grandes griegos y sus "disquisiciones filosóficas" en el diario "Época", y revelarnos finalmente el fondo de las cosas, su vocación, su arte y su elogiable finalidad: enseñar a pensar como pasión vitalísima por amor a su patria, a su pueblo, a la juventud argentina, con " su trabajo silencioso, callado y por ello para futuro" más posibilista en clave aristotélica que utópico en platónica, para la regeneración de un proyecto de República que sólo es posible si el pensamiento se va liberando del "adiestramiento técnico"y del "marketing privado y público" abriendo campo al pensamiento que no se afana "en transformar ni salvar el mundo, en la forma de expresarse de Heidegger, sino tan sólo preparar el terreno donde el peligro "puede también ser lo salvador"" . Y lúcidamente concluye Portela algo que es verdad no menos para el país de mi amigo que para toda nuestra Europa: "El peligro de no pensar, el peligro de creer que pensar es sólo amaestramiento técnico..."Sólo por esto ya me resultan dignos de atención todos los escritos de Joaquín E. Meabe.

Y no es sólo el poeta argentino quien aprecia la trayectoria de Meabe. También León Rozitchner, prestigioso filósofo argentino que se codeó con los grandes del estructuralismo francés, en una entrevista concedida a Héctor Pavón en la revista cultural del Grupo Clarín "Ñ", el 11 de agosto de 2007, dijo de él que era un verdadero "filósofo de exportación". Recojo aquí la mención a Joaquín Meabe hecha por este intelectual

" -¿Existe hoy en la Argentina una filosofía o un pensamiento que se entienda como crítico?
-Bueno, más que filósofos pienso que hay profesores de filosofía dedicados al estudio de historia de la filosofía y a la descripción de sus sistemas. Y hay un relativo espíritu crítico pero me parece muy poco como aporte. Creo que la filosofía se reduce solamente, o en gran parte, al saber que se elabora en la universidad, y que no trasciende mucho ese ámbito, salvo en algunas revistas. Podemos pensar en "El ojo mocho", en "Confines" o en "El Rodaballo". Esos son los ámbitos en los que se desarrolla la crítica filosófica. Pero hay jóvenes que prometen romper ese círculo.
-¿Es en estos grupos desperdigados donde funcionan hoy las usinas del pensamiento?
-Es un poco difícil hablar de usinas de pensamiento porque para eso tendría que haber una producción intensiva. Si no, no justifica la usina, no paga los gastos. La única que paga los gastos sería la facultad, que paga a los profesores por enseñar filosofía. Pero las usinas son ciertos grupos muy pequeños que se reúnen alrededor de revistas o núcleos de estudio, de amigos. Pienso en algún lugar en Córdoba, con Oscar Del Barco, Héctor Schmucler, que han formado escuela. En Corrientes hay un profesor internacionalmente conocido, un pensador crítico como es Joaquín Meabe, pero desconocido para el campo de la filosofía local y, sin embargo, muy reconocido afuera. Es un producto de exportación. Quizás el Congreso de Filosofía quiso ser un espacio en el cual esto pudiera integrarse, ¿no? " ( véase en: http://recuerdosdelpresente.blogspot.com.es/2011/09/palabras-de-leon-rozitchner.html )

Y certeramente lo declara Rozitchner, pues, por lo que yo sé Meabe ha pasado en dos ocasiones por España para impartir cursos de doctorado en la Universidad de León durante los años 1998 y 2007. También desde España salieron a la luz su "Justicia, derecho y fuerza: El pensamiento de Trasímaco acerca de la ley y la justicia" y la traducción directa de "Ética a Nicómaco", publicados ambos por la Editorial Tecnos.

Por tanto su obra en parte es fácilmente accesible para nosotros y estoy seguro que de altísimo interés no sólo para los de filosofía sino muy recomendable para los estudiantes, profesionales y docentes del derecho. (1)

Joaquín Meabe es jurista, filósofo en los grados de Doctor, historiador e investigador. Dirige el Instituto de Teoría general del Derecho ( UNNE) y es profesor titular de Filosofía del Derecho y de Introducción al Derecho en la Facultad de Derecho de la UNNE. Es autor de muchos libros, como:

Derecho y Filosofía Social en Rousseau ( Corrientes, 1993)

El Derecho y la Justicia del Más Fuerte (Corrientes, 1994),

Derecho, justicia y fuerza (Tecnos .Madrid, 2001 en coautoría con S. Rus
Rufino)

Corrientes en 1855 (Corrientes, 2008),

Estudios sobre la Política de Aristóteles, volumen I (Corrientes, 2009),

Estudios sobre Tucídides, volumen I (Corrientes, 2009)
Materiales para una lectura de Cristianos y marxistas en el contrafuego de A. Zamudio
Barrios (Corrientes, 2009),

Lecturas críticas del otro Kelsen (Corrientes, 2009)

La cara oculta del Derecho (Corrientes, 2009).

Introducción a Paideia de W. Jaeger. Una guía para el conocimiento de sus principales temas ( Corrientes,2012)

Artefactos y márgenes de la filosofía ( Las Cuarenta, 2014)

Como traductor y editor publicó en España una
nueva versión directa y anotada de la Etica a Nicómaco de Aristóteles juntamente con Salvador
Rus Rufino ( Ed. Tecnos.Madrid, 2009).

Tiene más de 400 artículos en revistas y en publicaciones científicas y académicas.

( 1) Puede encontrarse su " Derecho, justicia y fuerza" en la Casa del Libro: https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/joaquin-e-meabe/33126

Addenda:

Dejo este enlace con una reseña sobre su Paideia de Jaeger http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669-27212016000200006



Antonio Hidalgo Pedraza
Córdoba, 19 de febrero de 2018

EL CABALLO DE TROYA DE DESCARTES EN PDF


Comparto durante unos días el pdf de este libro sobre la génesis de la duda metódica y el papel de Dios en el sistema cartesiano

Hacer click aquí

domingo

Mañana Lunes compartiré el libro "El caballo de Troya de Descartes"

Mañana, lunes, compartiré aquí el libro "El caballo de Troya de Descartes" durante unos días

Opiniones críticas a mis investigaciones sobre Descartes y su caballo de troya

Las siguientes manifestaciones son algunas de las expresadas por profesionales y especialistas en quienes encontré estímulo para prolongar mi investigación inicial contendia en "El caballo de Troya de Descartes" y algunos de cuyos resultados se encuentran dispersos en este blog. Quiero reconocer expresamente mi agradecimiento a Joaquín E. Meabe, Hermes Benitez y José Biedma. Al Prof. Borghero, de la Sapienza, porque la duda de que una hipótesis bien planteada, sin embargo, no pudiese salir de ser conjetura plausible, me impulsó a llevar a posteriori investigaciones sobre documentos y escritos que ya nadie traduce de Mersenne, Oreggi, Morinus y Morpurgo-Tagliabue. Una vez hecho esto, pude poner en diálogo el descubrimiento de éste con Jean Luc Marion. Así, pues, con una estrategia hermenéutica y filosófica, he podido ir cercando la cuestión planteada en "El caballo de Troya de Descartes" hasta convertirla en algo mucho más sólido e históricamente verosímil que una "conjetura plausible", pero a la espera del complemento necesario de seguir con la investigación. Y creo que sé en qué dirección: investigando en archivos institucionales y buscando la correspondencia de personajes importantes que no han sido nunca tenidos en cuenta en relación con Descartes... Pero esto escapa a las posibilidades de este profesor de enseñanzas medias.


Opiniones críticas sobre mis investigaciones sobre “El caballo de Troya de Descartes”



Del Profesor Dr. D. Joaquín E. Meabe ( Argentina)

Antonio: has encontrado una pista que hay que seguir para develar el contexto de Descartes. El error de los intérpretes de Descartes, incluido Spinoza, es su desatención al contexto, al escenario de los tratos de Descartes, a las relaciones cruzadas en el ámbito religioso. Descartes secularizado es un Descartes castrado. NO OLVIDES ESO. NO OLVIDES TU CONJETURA, NO OLVIDES TU LIBRO.

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El trabajo de Antonio en torno a Descartes es estupendo y su libro “El caballo de troya de Descartes” con su hipótesis del Deus deceptor coloca todo el tema en un nuevo horizonte de debate. Recomiendo, pues, la lectura de ese libro que para mi es solo el comienzo de un nuevo recorrido en torno a Descartes y al nuevo pensamiento que arranca con la ruptura cartesiana. Por cierto, hay mucha hojarasca en ese camino en el que a veces se pierden Liebniz y Spinoza; y que ya, a mediados del siglo XVIII se agudiza generando una bifurcación (el noúmeno kantiano y el mundo de los fenómenos de la “Kritik der reinen Vernunft”) que a partir de Kant se transforma en una metafísica formalista de la ciencia que lleva a una encrucijada de la que no ha podido salir el idealismo filosófico. Desde ya, todo un desafío para el inteligente planteo de Antonio que festejo como UNA GENUINA IDEA FILOSÓFICA

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Ese es uno de los problemas de las publicaciones latinoamericanas de filosofía, algo que afecta incluso a las ediciones españolas. En eso estamos muy atrasados. Por eso es muy bueno recomendar a Antonio Hidalgo que haga una de dos: o lo pone en Amazon o libera el pdf para su lectura. Guardado en el cajón del editor no sirve para nada. Insisto: es un libro muy bueno pero le falta distribución y discusión. Por eso es bueno el llamado de atención para Antonio y para su editor.

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Antonio:

Si tu quieres puedo hablar con mis editores en Argentina. Las cuarenta está en todo el mundo y es una editorial muy prestigiosa por el rigor en la selección de lo que publica. En Argentina es la editorial top en materia de filosofía ... Sería bueno que amplíes el libro. De todos modos ya el primer intento vale. Te agradeceré si puedes mandarme una copia en papel porque aquí (en Argentina) no va a llegar.

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Tu libro es pequeño en formato pero muy grande en importancia y tu hipótesis es de una importancia extraordinaria. Es el producto de una genuina y necesaria pregunta acerca del factor fundante de la duda cartesiana. Si no se determina el substrato de la hipótesis del genio maligno resulta imposible entender el idealismo egocéntrico cartesiano y la nueva secularidad que crea a Dios en la conciencia a partir de la colación de las ideas de Galileo y de la nueva física. El enorme problema del idealismo secular cartesiano es el de la necesidad de determinar ese rol de la razón equiparada a Dios y deificada como factor fundante de la vida intelectual. Es curioso que los expertos aún no se hayan preguntado acerca de la necesidad cartesiana de Dios y de la función del deus deceptor. El genio maligno atraviesa todo el racionalismo de los siglos XVII a XX y a pesar de los embates de Kierkegaard y Nietzsche y sobrevive en Marx al igual que en el atomismo lógico, en Carnap, en Russell, en Wittgenstein y en todo una variedad de naturalismos, materialismos, behaviorismos, conductismos, estructuralismos y otras capillas menores. Todo eso viene de esa época crucial en la que Descartes descubre a Galileo y precede a las Meditaciones. Todavia estamos en el escenario en que Descartes ha tratado de dirimir sus diferencias con Galileo. De allí viene, entre otras cosas y entre otros ejercicios abstractos, el noúmeno kantiano que no encuentra anclaje en el mundo real y tampoco justificación suficiente en la argumentación abstracta de la “Kritik der reinen Vernunft”. La trama que forma el núcleo duro del problema va en dirección a tus averiguaciones. Espero poder mandarte pronto el libro de Gilson que debe ser discutido e incluso rebatido en parte porque la conexión medieval es solo una de las huellas del problema. La otra esta en la relación de Descartes y Galileo. Tengo grandes expectativas con tu trabajo y creo que vas a ofrecer una respuesta que lleva esperando mas de tres siglos. Para parafrasear a Jacques Maritain bien se puede decir que el sueño de descartes es la pesadilla del racionalismo y esa pesadilla no es más que la continuidad de la hipótesis del genio maligno que conduce al laberinto en el que se han perdido Kant y gran parte de epistemología ulterior. Es preciso volver al escenario de confrontación de Descartes con Galileo y a ese momento crucial previo a las Meditaciones. Solo cuando tengamos el contexto de la hipótesis del Genio Maligno tendremos el hilo de Ariadna para salir de laberinto racionalista que enfrenta a ese mismo racionalismo con el empirismo, debate que ha quedado en stand by por los científicos (por lo general agnósticos) que creen (curiosa dependencia vicaria de Descartes y de la hipótesis del Genio Maligno) que de ese modo se alivia (se desentiende de su teologia materialista de base cartesiana) en su práctica. Hace falta volver a ese paso previo o de lo contrario continuar en el laberinto entreteniéndose con juegos de lógica.
Un gran abrazo y debes seguir en tus averiguaciones.

La Profesora Dra. Amelia Valcárcel (España)

Debo decirle que me ha costado encontrar un hueco para poder ver su trabajo con la debida atención y que, una vez visto, me ha resultado informado y francamente interesante.

El Profesor Dr. Hermes Benítez ( Canadá-Chile)

Estimado don Antonio,

He leído con sumo interés y atención su libro titulado El caballo de Troya de Descartes, y me ha parecido excelente, bien pensado, bien organizado y bien argumentado. Creo que Ud. ha logrado desarrollar y defender, adecuadamente, una tesis original acerca de la función que la doctrina Cartesiana del "genio maligno" desempeñaría al interior de su obra, en lo referente a la problemática de las relaciones entre ciencia y religión, que el filósofo francés habría concebido al ser motivado por al enfrentamiento entre Galileo y la Iglesia católica, a propósito de la teoría copernicana.
Como Ud. habrá podido darse cuenta al leer el ensayo sobre Galileo y la Iglesia que le envié, y en lo que a Ud. se refiere, como yo he podido advertirlo leyendo el resumen de su libro contenido en su Blog, Ud. y yo tenemos opiniones divergentes acerca de la conducta de la Iglesia hacia Galileo en los más de tres siglos y medio que han transcurrido desde 1615. Mi posición es altamente crítica de la Iglesia, la suya justifica en una considerable medida la conducta de aquella institución eclesiástica hacia el científico toscano. Sin embargo, me quedó la impresión, luego de leer el texto de su Blog, y compararlo con los planteamientos de su libro, que en este último pareciera encontrarse Ud. algo más cerca de mi posición crítica de la Iglesia. Después de todo, mediante aquel argumento filosófico-teológico, Descartes ha quebrado una lanza por la independencia y la autonomía de la ciencia respecto de la teología y de la tutela intelectual de la Iglesia católica.

No cabe duda que tanto Ud. como yo juzgamos la conducta de la Iglesia hacia Galileo a partir de compromisos o supuestos metafísicos opuestos, porque es muy posible que Ud. justifique la posición de la Iglesia hacia Galileo porque es (muy probablemente) católico, mientras que yo la crítico y rechazo porque soy ateo. Pero, claro está, lo importante, y lo que hace posible la confrontación de ideas y puntos de vista, es que cada cual sea capaz de argumentar y defender su posición frente a la cuestión que nos ocupa con las mejores armas filosóficas e históricas de que disponga. Por cierto, su tesis sobre el significado profundo del argumento cartesiano que gira en torno a la figura hipotética del genio maligno, me parece válida, ya sea que lo ponga a Ud. más cerca de mi posición critica de la Iglesia, o no.


El Dr. M. Lerner, experto en la modernidad comentó sobre mis tesis sobre Mersenne

Concernant le texte des Questions théologiques, il me semble que la reprise indirecte de l'argument d'Urbain VIII pourrait bien être conforme à l'idée personnelle du théologien Mersenne touchant à la doctrine de la puissance absolue de Dieu, et à l'idée du philosophe qu'il est aussi concernant le statut de l'hypothèse en astronomie.
Que cet argument soit utilisé particulièrement pour "plaire" aux autorités romaines ne me paraît pas évident. Bien plus significatif à ce propos, et potentiellement de nature à être apprécié à Rome, est le fait que Mersenne donne dès 1634, un an après le procès de Galilée, une traduction française de la sentence et de l'abjuration, rendant ainsi de notoriété publique en France une condamnation qui ne sera diffusée par la voie de l'impression en Italie qu'en 1644 par Giorgio Polacco, puis par Riccioli en 1651.

Je ne sais pas si j'ai répondu à votre question de façon satisfaisante. Je vous souhaite en tout cas un bon succès pour vos travaux.


Pero el Dr. Lerner finalmente, tuvo que reconocer la evidencia de mis argumentos

Cher Monsieur,

Vous avez raison: en relisant mon étude "La réception de la condamnation de Galilée en France au XVIIe siècle" publiée dans Largo campo di filosofare, La Orotava, 2002, p. 513-547, je m'aperçois que j'ai évoqué ce point, à savoir la deuxième version des Questions expressément composées par Mersenne à l'intention de Rome.

Bon succès pour votre travail.


Desde Italia, el gran experto Prof. Dr. Luca Bianchi

L'argomento che lei tratta è molto interessante, e l'ipotesi che l'obiezione di Urbano VIII a Galileo sia stata discussa - in modo non esplicito - da molti autori del 600 è più che plausibile: forse conoscerà il vecchio ma bel libro di G. Morpurgo Tagliabue che sosteneva proprio che Descartes cerca di rispondere all'obiezione di Urbano VIII.





Desde Barcelona, el Dr. Miguel A. Granada


No puedo sino felicitarle por su trabajo,que a juzgar por su descripción e independientemente de la confirmación con la documentación disponible, parece sólido, muy bien informado y altamente interesante.

Me alegra saber que Luca Bianchi, que de la "angélica doctrina" sabe mucho, da alas a su investigación. G. Morpurgo Tagliabue pubicó en 1963 un libro importante titulado I processi di Galileo e l'epistemologia, Edizioni di Comunità, Milán. He de confesar que no lo conozco.


Sobre mis tesis sobre Mersenne, la Dra. Natacha Fabbri, del Museo Galileo

Je trouve votre interprétation à la fois exacte et complète. J’ai d’ailleurs proposé une lecture assez proche de la vôtre dans le troisième chapitre de mon livre «De l’utilité de l’harmonie.
Filosofia, scienza e musica in Mersenne, Descartes et Galileo» (Pisa, Edizioni della Normale, 2008).


Desde Roma, el Dr. Carlo Borghero

Ho letto con interesse il saggio su Descartes che Lei ha avuto la cortesia di mandarmi. Lei affronta un tema molto dibattuto dalla letteratura cartesiana in tutte le sue articolazioni (il dubbio metodico e iperbolico, la "potentia Dei absoluta", il volontarismo teologico, il debito di Descartes per Suarez, il fondamento metafisico della fisica, il confronto del meccanicismo cartesiano con la fisica sperimentale galileiana ecc.), mostrando di saper leggere in profondità i testi cartesiani. La sua ipotesi di un uso da parte di Descartes del volontarismo teologico (e del "Deus deceptor" e del "malin génie") come di una sorta di cavallo di Troia per contrastare gli argomenti scolastici usati dall'Inquisizione contro Galilei e la scienza moderna, e garantire l'autonomia e l'universalità di questa, è suggestiva, anche se sarà difficile pervenire a un livello di maggiore approfondimento degli aspetti storici dato lo stato della documentazione di cui disponiamo, che sembra condannarci a mere congetture seppure plausibili

Del Prof. Ramón García ( Universidad Nebrija) recibí una crítica filosofico-literaria

Estimado Antonio, Llevo mucho tiempo queriendo leer tu texto y por fin ... he tenido oportunidad. La verdad es que es un trabajo excelente. Está muy bien escrito, pues es claro y conciso. Creo que puede ser leído incluso por legos de la filosofía, pues, sin llegar a ser divulgativo, tiene mucha frescura. Me lo he leído casi de un tirón, pues me ha atrapado. Creo que tienes que tratar de publicarlo, porque merece la pena sacar a relucir la nueva lectura que haces de la duda metódica de Descartes, en pro de la ciencia moderna. Algo que efectivamente le ha costado llegar a pensar en algunas partes de sus meditaciones que hace teología en lugar de filosofía. Ahora quedaría justificada su intención; especialmente en su relación con lo acontecido con Galileo. Te voy a hacer una pequeña retroalimentación.

1. En cuanto a la forma, no sé si es el defecto al pasarlo al PDF, pero casi todos los signos de puntuación del estilo paréntesis, signos de interrogación, etc. aparecen separados de las palabras. Ej. (Descartes dijo… ) en lugar de (Descartes dijo…). Esos espacios no deberían aparecer. Por lo demás, en cuanto a forma está genial.

2. En el apartado de la duda metódica y la lectura que hace Suárez.Hacia el final de esta parte expones tu hipótesis con referencia al rodeo deductivo de Descartes que explicas de manera profunda al final. Creo que merece la pena explicar, aunque sea con una frase, a qué haces referencia cuando mencionas el rodeo deductivo. De esta forma, el que no lo conozca se haga una idea. O como me pasó a mí, que lo recordemos. No hace falta profundizar, sólo mencionar qué es.

3. Me pareció muy interesante cómo desgranas la crítica que hace Descartes sobre Galileo. Si lo he entendido bien, critica a éste último por su empirismo. O sea, por no buscar los axiomas inamovibles que brinda el conocimiento apriorístico. Sin embargo, echo en falta saber si esta crítica es justificada. Todo parece indicar que sí. Que Galileo es más empirista que racionalista (si es que alguna vez se planteó este dilema), pero ¿existe algún tipo de evidencia que pueda darle la razón a Descartes? ¿Qué opinas tú al respecto? Me gustaría, aunque fuese en una nota al pie, saber tú qué opinas.

4. Antes de la polémica escolástica sobre la omnipotencia de Dios entras de lleno hablando de Pedro Damian y Pedro Lombardo. Seguro que debe ser ignorancia mía y que el que lee tu libro debería saberlo. Yo a veces peco de ingenuo explicando aspectos que para algunos lectores son obvios. Pero creo ayudaría esclarecer al comienzo quiénes son y su relevancia para tu investigación. Creo que ganaría en claridad, en lugar de pecar de ingenuo.

5. Me encantó el apartado que relaciona la omnipotencia de Dios y cómo la idea del Dios que puede hacer lo verdadero falso, en realidad justifica el instrumentalismo y se opone a la búsqueda de la verdadera naturaleza del universo. O sea, la oposición de las indagaciones científicas, pues ¿de qué sirve estudiar algo que en realidad Dios puede, por capricho, hacerlo de otra forma? Buscar la esencia de la naturaleza sólo tiene sentido si ésta es inamovible.

6. Por último, y en esto no me voy a meter mucho porque es espinoso. En la página 47 se sigue muy bien el argumento que propones de la posición de Descartes a la “angélica doctrina” como una estrategia para poder justificar la construcción del mundo. Si lo he entendido bien, la idea de perfección de Dios y por ello de su bondad (pero también de su existencia; pues esto también se justifica con su perfección según el argumento de San Anselmo de Canterbury) no ayuda para saber que no puede engañarnos en el conocimiento más claro y distinto (la extensión, figura, etc.). Muy bien hasta aquí, lo que no termino de ver es por qué los escolásticos no cayeron en este argumento. Sobre todo porque reflexionaron mucho sobre él. ¿Realmente estaban en contra del conocimiento científico? ¿O se les pasó? En cualquier caso, es cierto que con ello Descartes se adelanta a posibles críticas en este sentido, lo cual has sacado a relucir muy bien. Me ha gustado mucho de verdad.

Prof. Gilberto Cunha


Galileu, Descartes e Eu

Sexta-Feira, 08/05/2015 às 07:18, por Gilberto Cunha

Antes que pareça demasiada a pretensão do colunista e algum leitor possa concluir que o escriba, ao se imiscuir entre dois gigantes do pensamento filosófico universal, perdeu o senso do ridículo (ou o juízo), apresso-me em esclarecer. Qualquer alusão ao título dessa coluna deve ser entendida com base no conteúdo de um e-mail que recebi, na véspera do Natal passado, desde Córdoba/Espanha, enviado pelo professor Antonio Hidalgo Pedraza, perguntando se eu era o autor do livro “Galileu é meu pesadelo”. Com a resposta afirmativa, foi esclarecida a intenção do professor Hidaldo, que era enviar o livro que ele havia recém publicado na Espanha, “El Caballo de Troya de Descartes: La Duda Metódica y el Secreto del Genio Maligno”, para eu apreciar a tese, nem sempre perceptível ou assumida por muita gente, que ele defendia na obra, tratando da influência de Galileu sobre Descartes, no que tange à relação entre a dúvida metódica e as figuras de um Deus enganador ou de um Gênio maligno.

Foi a dúvida metódica cartesiana, ao questionar o pensamento escolástico-aristotélico, que nos conduziu à filosofia do sujeito pensante (ego cogito). E foi por duvidar dos cálculos dos geógrafos helenistas e medievais que Colombo pode achar a América, por exemplo. Assim, quer seja na ciência, no mundo dos negócios ou no dia a dia de qualquer um de nós, temos que duvidar dos limites das certezas humanas estabelecidas (ou que herdamos pela educação que recebemos) para que possamos aventurar-nos em busca do novo (que não é necessariamente melhor do que já temos). Essa foi, na minha visão, a grande contribuição deixada por René Descartes, ao nos ensinar a por em dúvida/cheque a visão de mundo herdada do passado. Pela dúvida metódica de Descartes, há que se começar duvidando de tudo, na mais radical crítica que podemos submeter a nossa razão.

René Descartes não era muito adepto do reconhecimento das contribuições e influências de outros autores sobre a sua obra, nem dos pensadores do passado e nem dos seus contemporâneos. Não foi diferente com Galileu, cuja condenação pela Inquisição (1633), até pela proximidade que Descartes tinha com os jesuítas, e cujas obras “Diálogos sobre os dois grandes sistemas” (1632) e “Duas novas ciências” (1638), ainda que ele tivesse negado que conhecia, há evidências em documentos e correspondência, levantadas pelo professor Hidalgo, que demostram o contrário. Sim, afirma taxativamente o professor Hidalgo, Descartes conhecia a condenação pelos tribunais da Inquisição e não ignorava a obra de Galileu. Então, por que o homem que se esmerou em “andar mascarado pela vida” sempre negou isso?

Não foi sem razão que Descartes, prudentemente, tratou de evitar qualquer enfrentamento com as autoridades eclesiásticas. A tese do professor Hidalgo é que René Descartes usou uma tática equivalente ao famoso “cavalo de Troia” para questionar o princípio, então dominante e defendido pela Igreja, da onipotência infinita de Deus, e assim poder construir um conhecimento estritamente científico do mundo, que pelo racionalismo cartesiano significa um conhecimento baseado em verdades inquestionáveis e demonstráveis. Afinal, como afrontar um Deus enganador que podia tudo, inclusive fazer que não houvesse acontecido algo que já havia acontecido no tempo ou que algo verdadeiro se transformasse em falso?
Então eis que, o verdadeiro Cavalo de Troia de Descartes, deixado como “presente aos inquisidores”, para evitar equívocos de fé, driblando os escolásticos, foi a substituição, no final do desenvolvimento do processo da dúvida metódica, da figura de um Deus enganador pela figura de um Gênio maligno. Afinal, a pretensão de Descartes foi escapar da submissão da razão aos condicionantes ideológicos da tradição medieval, que deram causa à condenação de Galileu Galilei.















Prof. Dr. José Biedma en quintadelmochuelo.blogspot.com.es

Caballo de Troya de Descartes


Antonio Hidalgo Pedraza ha escrito un interesante ensayo sobre Descartes: El Caballo de Troya de Descartes (2015).  Nuestro joven autor se apunta a una hermenéutica de la escucha orientada mejor a desvelar los posibles sentidos del ser, que a la tan manida -y à la page- “hermenéutica de la sospecha” que reduce lo superior a lo inferior para dar cuenta de su sinsentido. Me gustaría señalar que ha sido precisamente un miembro de la hermenéutica de la escucha, Paul Ricoeur, quien ha establecido esta distinción, convertida ya hoy en filosofema historicista.

Cada vez se ve mejor que el adanismo de Descartes fue puro “postureo”. Además de las influencias de autores menos escolásticos, algunos hispánicos como Gómez Pereira o Francisco Sánchez el Escéptico, y según prueban las investigaciones históricas de Baciero Ruiz, las reflexiones suarecistas sobre las causas del error (Disputación metafísica 9) inspiraron decisivamente a Descartes. Es seguro que el francés conocía estupendamente la obra del jesuita granadino. Por otra parte, Descartes estuvo toda la vida carteándose con jesuitas cultos.

La condena de Galileo fue capital en la biografía intelectual de Descartes. Tomó por ella la decisión de no publicar su Tratado del mundo. Y es muy probable que decidiera la  hipótesis escéptica radical del famoso “genio maligno”. Aquí es donde Antonio Hidalgo es original postulando que tal hipótesis sirvió a Descartes para desmantelar las objeciones metafísicas y teológicas principales que los doctores de la iglesia habían lanzado contra los ensayos del físico y astrónomo italiano.

Descartes pretendía resolver definitivamente el debate entre los partidarios de la nueva física y los de la física aristotélico-ptolemaica. El autor pretende comprender la estrategia argumentativa de la duda hiperbólica cartesiana y su superación mediante el rodeo teológico deductivo, o sea el recurso al Dios perfecto y veraz, en relación a dicho debate.  Descartes pretendía algo que nunca se atrevió a confesar: refutar las objeciones lógico-teológicas que se oponían a los defensores de la nueva astronomía y muy particularmente las que se formularon en el juicio inquisitorial contra Galileo (1633).

La hipótesis del genio maligno adquiere todo su sentido si se la considera una estrategia (un caballo de Troya) para liquidar y superar los límites que la objeción teológica basada en la omnipotencia divina imponía a la autonomía del nuevo pensamiento científico y a la validez de sus descubrimientos. La idea de un Dios omnipotente era por decirlo así llevada a su absurdo mediante la hipótesis cartesiana del Deus deceptor, del Dios engañador.

En efecto la nueva ciencia nunca podría superar el carácter hipotético de sus opiniones (suppositiones), útiles pero disputables, ni librarse de las falacias ad auctoritatem, mientras echase por tierra la suposición teológica de un Dios todopoderoso. Curiosamente, esa tesis de un Dios que, por citar un ejemplo anacrónico, podría enterrar fósiles en las montañas para poner a prueba nuestra fe en el fijismo, acompañaba el método resolutivo-compositivo, cuyos precursores deben ser buscados en la Escuela de Oxford (s. XIII), en Grosseteste y Bacon, y en el empirismo nominalista de un Ockam.

Por otra parte, el modelo heliocéntrico propuesto por Galileo podía ser más verdadero que el geocéntrico, pero para defenderlo Galileo incurría a veces en falacias lógicas, como la de la afirmación del consecuente: “Si el modelo heliocéntrico es cierto, entonces Venus debe tener fases. Es un hecho comprobado que Venus tiene realmente fases. Por tanto, el modelo heliocéntrico es cierto”, (A → B) & B ⇒ A.

De hecho existían otras propuestas teóricas para explicar los mismos fenómenos o, como se decía entonces, para “salvar las apariencias”, por ejemplo la de Tycho Brahe. Puede que Galileo fuese muy consciente de la existencia de alternativas teóricas, pero consideraba una buena razón a favor del modelo copernicano su simplicidad matemática. Justamente aquí era donde las autoridades eclesiásticas –que no eran ni tan memas ni tan fanáticas como el mito cientifista las suele presentar al público- podían esgrimir la objeción de que es completamente injustificable limitar a Dios por razones de orden subjetivo, como podría ser la utilidad, la belleza o la simplicidad de un constructo matemático.

Galileo compareció dos veces ante el tribunal eclesiástico. En 1616 se le instó a hablar “ex suppositione” sobre el modelo copernicano. La sentencia del segundo juicio (1633) obligó a Galileo a retractarse y a vivir retirado en su finca el resto de sus días. La objeción teológica con la que Urbano VIII (amigo de Galileo) quería limitar el valor de la hipótesis heliocéntrica era que el infinito poder de Dios puede hacer que todo suceda como si la Tierra estuviese en movimiento aun cuando realmente esté inmóvil.
Por su parte, Tycho Brahe dejaba a la Tierra en el centro del universo y al sol girando a su alrededor, mientras los restantes planetas orbitarían alrededor del Sol, modelo que también "salvaba las apariencias". Y Kepler había explicado las mareas por el influjo de la Luna, mientras que Galileo se equivocó al desestimar esta hipótesis kepleriana.

Pero cuando el Papa apelaba al Dios omnipotente tardomedieval tal vez no se daba cuenta de que Dios, haciendo uso de su poder ilimitado, podía convertirse en un Deus deceptor, en un creador engañoso, y este sería el antecedente del Genio maligno cartesiano. No tanto porque pueda hacer que lo que sea verdadero se convierta en falso, sino más bien porque representa un obstáculo insuperable para poder investigar la verdad, dado que bajo este supuesto la ciencia difícilmente podría establecer como verdaderas leyes naturales incontrovertibles. Quedaría expuesta a una duda continua y sujeta por tanto a los ataques del escepticismo, que era lo que a Descartes preocupaba sobre manera.

A pesar de que, al contrario que Huygens, la física de Descartes no formulaba ni matematizaba sus principios y la suya era una física matemática sin matemáticas, el filósofo francés bien pudo haber pensado en una táctica equivalente a la del caballo de Troya, valiéndose del postulado de la omnipotencia divina para desmontar los reparos de los teólogos al modelo copernicano defendido por Galileo. Ello lo conseguirá superando las consecuencias de la hipótesis de un Deus deceptor al demostrar la existencia de un Ser Perfecto, veraz e inmutable, conservador de las leyes universales del mundo material y garante de la veracidad de la razón metódica. Para evitar equívocos de fe, Descartes al final de una de sus meditaciones sustituye la denominación de “Dios engañador” por la de “Genio maligno”.

El autor piensa que Descartes procede a esta sustitución para resaltar de una forma contundente que su intención es buscar un motivo puramente ficticio, imaginativo, sin compromiso ontológico ni ideológico. Se trata de una idea que ni es clara ni distinta, una idea de la perfección divina en la que Dios puede hacer verdadero y bueno lo que quiera haciendo uso de su potencia absoluta, pues no se ve sujeto a conservar el orden (físico y moral) de sus decretos y, por tanto, su libertad no puede verse constreñida a ningún orden necesario, real o posible.

Como explicará Hegel, la certeza del cogito se debe a que es en el yo donde se verifica la inextricable unidad entre el pensar y el ser. La duda metódica y el rodeo teológico-deductivo pueden verse bajo una nueva luz: un intento deliberado pero prudente por eliminar o remover los prejuicios escolásticos tradicionales que obstruían el pensamiento científico moderno. Para ello fue preciso demostrar que Dios no puede ser engañador, para que devenga el garante gnoseológico del criterio de evidencia. Y Descartes no parte para ello de la bondad sino de la misma omnipotencia divina, pues el engaño, el error, son un defecto, una deficiencia, un no-ser. Luego no pueden ser resultado de la acción de un ser omnipotente en el cual toda posible acción hemos de pensarla como lograda y productora de un efecto real, y no como productora de ausencias de efectos. 

Causar el error es signo de deficiencia y no de omnipotencia. Para Descartes, la hipótesis de un Genio maligno es contradictoria con la de un Dios omnipotente. Cualquier decisión de Dios crea verdad, y por tanto no puede engañarnos. Dios podría haber creado otra matemática en la que dos más dos fueran cinco, pero incluso el valor inmutable y eterno de las verdad matemática de que dos más dos son cuatro depende de la voluntad divina.



Echando mano del concepto de Potentia Dei Absoluta, que servía a los teólogos para condenar las proposiciones realistas de la nueva física matemática, Descartes supera las limitaciones impuestas al pensamiento científico para devolverle al conocimiento racional su certidumbre evidencial y su autonomía. Su rodeo teológico deductivo era una especie de “regalo envenenado”, para derribar los muros de contención que impedían el progreso de la libre investigación. 

La hipótesis del Genio maligno aparece a esta luz como una caricatura o reducción al absurdo de la del Deus deceptor que era usada como objeción contra la nueva ciencia.
Publicado por José Biedma en 13:48





artes" hasta hacer mi hipótesis más que probable: digna de consideración académica seria. Reconozco los límites a los que he llegado, sé que hay personajes en esta historia cuya correspondencia debe de conservarse y documentos en archivos institucionales... pero esto escapa a mis medios y posibilidades, escasos dado que no soy más que un humilde profesor de enseñanzas medias con muy poco tiempo para la libertad de investigación. Espero que algún día la cuestión que yo he planteado y de la que especialistas de historia de la filosofía de grandes universidades han escrito mucho - pero sin incluir a Descartes-, sea considerada y discutida con más interés, pese a que haya sido dada a la luz por este profesor para adolescentes.


DOS VISIONES SOBRE LOS LÍMITES DE LA RAZÓN MATEMÁTICA: DESCARTES Y GÖDEL

¿ Es posible el encuentro entre dos caminantes matemáticos: el cuaderno postumo de Gödel y las reflexiones de Descartes?


No dispongo lamentablemente de tiempo para explicar cómo es posible trascender la comparativa de los itinerarios seguidos por dos grandes pensadores. Uno, el prócer del pensamiento moderno; el otro, un famoso matemático y filósofo contemporáneo. El camino pudo ser recorrido por los dos, en tiempos distintos, rodeados y afectados por circunstancias diferentes, pero convergiendo en la posada de ese viejo tema que investigué sobre Descartes y que, por muchos motivos o razones circunstanciales, tuve que dejar en fragmentos de investigaciones arduas y prolongadas: El infinito atribuible a Dios.  Creo que la importancia de la problemática trasciende las coordenadas del historiador de la filosofía y dan mucho qué pensar para la reflexión gnoseológica, si no metafísica.
Diré simplemente que a Gödel le recordamos por su famoso teorema de la incompletitud, por lo que obtuvo el Premio Nobel, demostrando la limitación de cualquier intento de sistematización unificadora dentro de la matemática para poder demostrar en una serie finita de pasos todo enunciado que fuese verdadero para ese sistema. El descubrimiento de Gödel tocaba perturbadoramente la base de todo proyecto logicista y formalista de unificación de las ramas de la matemática y hundía en el abismo el clásico ideal de certeza matemática que fue sentido tan vivamente por Descartes en sus coordenadas históricas. Gödel dio un paso más allá de Descartes: si éste pensaba que la única necesidad que encontraba en las verdades matemáticas se imponía sólo a la mente humana, Gödel sentenciaba la imposibilidad de todo proyecto de fundamentación unificadora de la matemática. Y, sin embargo, encontramos a ambos personajes viajando para pernoctar en una misma posada en sus caminos...Una posada en la que pudieron quedar sugestionados por análoga idea onírica : la idea de que la racionalidad misma hundía sus raíces en la profundidad de lo incomprensible y atematizable racionalmente...La paradoja de una razón finita que vislumbra misterios que la trascienden y reconoce su finitud sin claudicar de la búsqueda de descifrar la verdad científica.


A ambos les podemos encontrar concernidos por un esencial interés de la razón científica, como nos enseña Kant: la búsqueda sintética en la unidad de la razón de la totalidad del conocimiento sobre la realidad. En efecto, desde paradigmas distintos, Descartes se afanó en buscar la unidad del saber universal basado en la razón; Gödel descubriendo un teorema que establecía los límites de todo proyecto de unificación matemática dentro de cualquier sistema axiomático consistente. Pero aunque Descartes parece debatirse desde presupuestos metafísicos en los que ocupa un puesto central la reflexión sobre el infinito concebido como Dios - ya desde su temprana correspondencia con Mersenne-; Gödel, en polémica con el proyecto formalista de Hilbert como esfuerzo de ideal matematecista tras la derrota del proyecto logicista. Lo de Gödel tenía inevitablemente implicaciones más allá de las matemáticas y, en tal caso, demostraba los límites de la razón teórica o científica en general. Pongo como ejemplo una cita:


" Un argumento en contra de la teoría del todo es el teorema del Gödel que dice que las matemáticas son inexhaustas, que no importa cuántos problemas se puedan resolver, siempre habrá otros que no se puedan resolver con las reglas existentes. Y como las leyes de la física se basan en leyes matemáticas, el teorema de Gödel se aplica a ellas.


Hawking ( 2002) dijo que muchas personas estarán muy disgustadas si no hay una teoría última que pueda formular un finito número de principios. Yo solía pertenecer a ese campamento, pero yo he cambiado mi pensamiento" ( cita de "La unificación de la Física", de David Arista Ramírez. Tomada de https://es.scribd.com/doc/31337425/La-Unificacion-de-la-Fisica


Por ende, parece que el famoso teorema de Gödel abordaba cuestión tan importante como la que preocupase a Descartes, pero con diversas orientaciones. En efecto, porque lo de Gödel probablemente podría situarse más cerca de las implicaciones críticas de la intención de la angélica doctrina que del prometéico intento de Descartes por retorcer las razones del Papa y demostrar que la Perfección y Omnipotencia divinas eran las garantes de la unidad de todas las ramas del saber racional sobre el mundo real posibilitada por las matemáticas. Asumen ambos, Descartes y Gödel, el presupuesto de que la física se basa en las matemáticas, pero la posición de Gödel nos devolvería al terreno de encuentro entre Urbano VIII y Descartes, acercandose más al relativismo epistemológico de aquél que a la apuesta racionalista cartesiana. No obstante, ambos sintieron el roce del absoluto incomprensible con la razón finita humana. Y como prueba: el cuaderno de Gödel...


El cuaderno de Gödel es un misterioso diario que nos ha dejado de su peregrinaje. También a su manera parece pedir una contextualización más allá de toda coordenada biográfica, más bien filosófica y existencial: en relación con una profunda reflexión sobre límites, que es en definitiva pensar metafísicamente...


En los años setenta, a las puertas de la muerte, Gödel reveló a uno de sus discípulos un cuaderno en el que había ido escribiendo reflexiones suyas. Imaginad el asombro del alumno cuando descubrió que versaban sobre una famosa prueba de la existencia divina, con tan contadas adhesiones como masivas diatribas: el argumento ontológico...


Relacionar estos dos hitos en la biografía intelectual de Gödel puede ser una tarea interesante para una investigación histórica, pero como yo no conozco la vida de este científico no pretenderé decir ahora nada sobre ello. Pero, por otro lado, se me ocurre que hay algo en la trayectoria cartesiana que puede arrojar luz para dar pie a una reflexión de otro nivel, más metafísica, más epistemológica...Más sincrónica, es decir, sistemática. Pues puede tratarse de una aporía derivada de pensar metafísicamente en el infinito...
Darle vueltas filosóficas a la idea de infinito lleva al horror vacui. Y no sólo porque nos haga sentir la finitud como limitación, carencia y, por ende, dependencia, sino porque lleva a situaciones límites a la misma lógica de investigación científica desde el momento en que deba admitir su falibilismo ( Popper), la imposibilidad de garantizar para un constructo sistemático consistente la deducibilidad de una verdad que pudiera serlo entre otras posibles combinaciones lógicas ( Gödel), la inconmensurabilidad de los paradigmas teóricos ( T. Kuhn) o la fe cartesiana en que otras sistemáticas lógicas sólo son posibles a Dios que impone como necesaria sólo una a la mente finita de sus criaturas humanas. No digo más, pero dejo una cita de uno de esos fragmentos de trabajo que pude hacer desempolvando viejos libros que ya nadie lee porque nadie ha traducido...


"Y en ese justo sentido, la duda de los aristotélico-ptolemaicos dirigida contra los partidarios del heliocentrismo era una peligrosa arma de doble filo que también apuntaba contra ellos. En efecto, suponía - dice Morpurgo, como "corollario de la omnipotenza"- " la impenetrabilità della sapienza di Dio", es decir, la incomprensibilidad del infinito para una mente finita. Por ello, en primer lugar, " penetrarla significaba en efecto constreñirla por la ley de la imposibilidad de lo contrario, o sea, limitarla" (13); pero, en segundo lugar, llevaba a limitar acuciantemente la capacidad cognoscitiva de la razón humana con respecto a la creación, pues " el intelecto no agota las infinitas combinaciones posibles de la naturaleza. En este campo ningún resultado suyo es apodictico". (14). Por todo ello, era bastante inconsistente que un reparo teológico capaz de cuestionar la capacidad cognoscitiva de la razón y la validez de sus constructos teóricos, pudiese ser utilizado con cierta inconsciencia contra un constructo teórico rival por los partidarios del otro dominante."




Y asimismo las reflexiones de Descartes sobre la posibilidad de otras axiomáticas matemáticas




Antonio Hidalgo

viernes

AVISO: ¿ Es posible contradecir a quienes nieguen que en la obra publicada de Descartes no se encuentran las ideas sobre las verdades eternas contenidas en en su correspondencia?

Creo que puede señalarse pasajes de la obra publicada de Descartes que se entenderán con plena luz desde aquella teoría de las verdades eternas fundadas en la omnipotencia y libertad divinas, que Descartes comentó a Mersenne en su correspondencia. Si mis próximas razones son bien fundadas creo que se podrá disipar la duda de aquellos que no aprecian la íntima conexión de todos los pensamientos cartesianos.

miércoles

Addenda a mi estudio "Descartes y los cardenales de Roma"

En 1628, cuando Descartes parece dedicarse a elaborar un esbozo perdido de su pensamiento filosófico en el que le Dieu Tout Puissant jugaría un papel central según manifestó a Mersenne cuando trataban de las verdades eternas, escribió una carta aun desconocido en defensa del Sr. de Balzac ante los ataques del P. Goulu.Esa carta puede hallarse en "Oeuvres de Descartes. Correspondence I. Vrin. Paris,1996.págs 7-13"En la pág. 6 encontramos esta nota introductoria al caso: "D'après Borel...Descartes aurait, dès 1625, défendu Balzac contre le Père Goulu devant le cardinal-légat Barberini, dont il avait fait la connaissance á Rome". Esto significaría que aquél hombre de Iglesia, sobrino del Papa, cuya amistad y protección buscó posteriormente Descartes para los propósitos de cambiar la mentalidad de Roma sobre las nuevas ideas científicas, era ya un antiguo conocido, desde antes de 1625.Ese hombre era Francesco Barberini

domingo

LO QUE NO ENTENDIÓ O CON LO QUE NO CONTÓ KARL POPPER


Había una vez un famoso científico llamado Galileo Galilei. Fue enjuiciado por la Inquisición y se vio obligado a retractarse de sus doctrinas. Esto provocó un gran alboroto, durante más de doscientos cincuenta años el caso continuó despertando indignación y acaloramiento, aun mucho después de que la opinión pública hubiera conquistado la victoria y la Iglesia se hiciera tolerante frente a la ciencia.

Pero en la actualidad, esa historia es ya muy vieja, y creo que ha perdido su interés. Pues la ciencia de Galileo no tiene enemigos, al parecer: en lo sucesivo, su vida está asegurada. La victoria ganada hace tiempo fue definitiva, y en este frente de batalla todo está tranquilo. Así, tomamos ahora una posición ecuánime frente a la cuestión, ya que hemos aprendido, finalmente, a pensar con perspectiva histórica y a comprender a las dos partes de una disputa. Y nadie se preocupa por oír al fastidioso que no puede olvidar una vieja injusticia.

A fin de cuentas, ¿cuál era el tema de esa vieja discusión?. Era acerca del carácter del “sistema del mundo” copernicano, el cual, entre otras cosas, explicaba el movimientos diurno del Sol como un desplazamiento aparente debido a la rotación de la Tierra. La Iglesia estaba muy dispuesta a admitir que el nuevo sistema era más simple que el viejo, que era un instrumento más conveniente para los cálculos astronómicos y para las predicciones. En la reforma del calendario auspiciada por el Papa Gregorio se hizo gran uso de él. No había ninguna objeción a que Galileo enseñara la teoría matemática del sistema, mientras pusiera en claro que su valor era solamente instrumental; que no era más que una “suposición”, como decía el cardenal Bellarmino; o una “hipótesis matemática”, una especie de estratagema matemática, “inventada y supuesta con el fin de abreviar y facilitar los cálculos”. En otras palabras, no había ninguna objeción mientras Galileo estuviera dispuesto a compartir la opinión de Andreas Osiander, quien, en su prefacio al De revolutionibus de Copérnico, había dicho: “No hay ninguna necesidad de que estas hipótesis sean verdaderas, o siquiera que se asemejen a la verdad; sólo se pide de ellas que permitan realizar cálculos que sean concordantes con las observaciones”.

Galileo mismo, por supuesto, estaba muy dispuesto a destacar la superioridad del sistema copernicano como instrumento de cálculo. Pero al mismo tiempo, conjeturaba y hasta creía que era una descripción verdadera del mundo; y para él (como para la Iglesia) éste era, con mucho el aspecto más importante de la cuestión.”

POPPER, K. (1967), El desarrollo del conocimiento científico, Buenos Aires, Paidós, pp. 116-117."

Desde que comencé mis estudios de filosofía en la Universidad de Comillas no sé cuántas veces oí entre los profesores estas ideas de Popper a modo de descarga  de lo que aconteció en el famoso caso Galileo. Nunca lo discutí. De hecho, hasta el presente lo he tenido en cuenta en mis indagaciones sobre el caso con el que me comprometí, ese interrogante sobre la génesis de la duda metódica cartesiana y las reflexiones que lo han acompañado. Creo que incluso fue motivo para que el Dr. Hermes Benitez, desde Canadá, me objetase justamente en su crítica que había en mi posición un punto de inflexión que él consideraba condescendiente con la actitud de la Iglesia católica. El profesor intuyó acertadamente que yo debía de ser católico - algo de lo que no me desdigo. Y digo con acierto, pues su inteligencia le hizo ver entre líneas en mis escritos. 

Ahora bien, este sabio profesor me dejó con preguntas que yo debía macerar en mi después de considerar todo lo que yo había desenterrado de los escritos y correspondencias de los autores de aquel siglo. Y una de ellas tenía que ver con las razones que mis profesores esgrimían para rebajar la polvareda que desde siempre levantaba el conflictivo Caso Galileo. En efecto, Popper venía a decir que los teólogos y jueces en el juicio contra Galileo estaban dispuestos a admitir que el modelo teórico copernicano era geométricamente más simple que el ptolemaico y, por tanto, reconocían su valor como instrumento de cálculo astronómico. Pero, atención: sólo como hipótesis ficticia, tratando de frenar la posición realista de Galileo con razones que Popper consideró muy pertinentes lógicamente, pero que en las coordenadas históricas de esos jueces provenían de reparos teológicos que, ya sabemos, provenían del dogmatismo cargado de escepticismo del Papa Urbano VIII: la angélica doctrina.

De lo que, en mi humilde opinión, Popper no se apercibió fue de un hecho históricamente innegable. Un hecho cuya profundización requiere del historiador que pase por la obra de Morpurgo-Tagliabue, a saber: se trataba de la emergencia de un nuevo paradigma científico que conjugaba teorización matemática con experimentación, matemáticas y observaciones sensatas. Era el nacimiento de la nueva física matemática. Para los partidarios de esta orientación era importante la atención al principio de simplicidad como criterio para el proceso analítico que conducía a ensayar hipótesis científicas formuladas matemáticamente, en aras de la claridad resolutiva de los problemas científicos planteados por los hechos observables. Creo que estos pensadores se tomaron muy en serio el denominado "tenedor de Ockham" o el principio de economía que se remontaba a Aristóteles. Sólo que en aquellas coordenadas históricas del S. XVII, siguiendo el sentir de Galileo, hacer honor a Aristóteles era no despreciar la ayuda que aportaban las matemáticas para develar el orden inteligible del libro de la naturaleza. Más tarde, en la escena de la Ilustración, ese espíritu llevaría a apartar del camino de la empiria científica toda especulación teológica, paradójicamente en la obra de un ferviente creyente: Newton. Recordemos su dicho: "Hypotheses non fingo". No me atrevería a decir ahora que el gran físico aludiese oblicuamente a los cartesianos, pero creo que hacía un barrido de las disputas teológico-filosóficas en que se escolló el pensamiento científico del S. XVII. Y, anecdóticamente, por un Papa y Galileo


Descartes, perfectamente, entra en esas coordenadas y jugó su partida de ajedrez en aquél "terreno de choque" propiciado por el Papa, y ya veladamente para sobrepasar el escepticismo o relativismo teológico-científico planteado por el Papa mismo.  Pero Descartes no se salió del campo de juego delimitado por el Papa, al mezclar su proyecto con el principio teológico de la infinitud y omnipotencia divinas, aunque sólo fuese en el intento de salvaguardar la autonomía de la razón científica.

Popper interpretó el momento histórico al que se refiere su texto del encabezamiento desde su posición falsacionista, pero con olvido de que en ese momento se estaba batallando en favor o en contra de la física-matemática, y que los detractores, en buena medida, se basaban en presupuestos teológicos. Si Popper no advirtió esto nosotros debemos no olvidarlo.

Y como prueba de que lo que he dicho era cosa del siglo recordaré lo que ya estudié en la figura de Mersenne:

 Comparto con todos el texto de Mersenne. Ruego se observe la alusión a la voluntad y poder infinitos de Dios para elegir entre infinitas posibilidades, es decir, no encontrarse determinado a elegir el camino más corto para obrar un efecto natural. Puesto que si una de las razones más importantes aducidas por los copernicanos era la paradigmática simplicidad y claridad del constructo matemático, ello era considerado por la duda epistémico-teológica de Urbano VIII como una patente contradicción de la omipotencia divina, en cuanto que era una presunción intelectual humana con la que se sometía a Dios a una forzosidad matemática:


 "Cuestión XXXIV: ¿Qué razones se tienen para demostrar y persuadir del movimiento de la Tierra alrededor de su eje en el espacio de veinticuatro horas?

1. La primera razón que utilizamos para probar que la tierra se mueve, y que hace cada día su ruta entera, se deduce del hecho de que no hay apariencia de que toda la gran máquina del universo se mueva, y que el firmamento y las estrellas recorran 6.000 leguas cada día, lo que parece incomprensible: mientras que si la tierra se mueve, únicamente recorre 7.200 leguas al día, es decir, 14.000 menos que las estrellas.

2. El orden natural parece mejor establecido si los cuerpos más pequeños se mueven más rápido y los cuerpos más grandes, más lentamente.

3. Puesto que la tierra tiene necesidad del Sol, ella debe buscarlo como nosotros buscamos el fuego, del que tenemos necesidad...

4. No se pueden asignar dos movimientos contrarios al mismo cuerpo, lo que hacen, sin embargo, aquellos que dicen que las estrellas y otros cuerpos celestes se mueven y que la tierra es inmóvil, porque es mucho más fácil afirmar que se mueve de oeste a este, mientras que la luna y los demás planetas se mueven únicamente en su propio movimiento. Lansberge cree que la primera razón es demostrativa, que consiste en que el Sol se encuentra a 1.498 1/2 semidiámetros terrestres de la Tierra, cuando se encuentra a su media distancia y las estrellas a 10.302.927 semidiámetros; de lo que resulta que las estrellas recorren cada hora 23.178.529.692 leguas alemanas, y en un abrir y cerrar de una arteria, o un segundo minuto, 643.848 leguas, o alrededor: mientras que la tierra con un circuito neto de 400 leguas, únicamente hace la decimosexta parte de una legua, es decir, 250 pasos de un segundo: que es poco más que lo que una bala de mosquete haría en el mismo tiempo.

Dejo muchas otras razones, que se ofrecen para demostrar el movimiento de la Tierra: por ejemplo, que explica todas las apariencias o fenómenos con mayor claridad, y más brevemente; que de ello se desprende que ella se mueve, si los cielos se mueven,ya que deben arrastrarla con ellos, puesto que no tiene ninguna resistencia, ya que no se aleja de su centro, y muchas otras, a las que el Sr. Morin, Profesor real, respondió en un libro particular; de manera que no hay ninguna razón que pruebe el movimiento de la Tierra, porque puesto que Dios envió a su Hijo para favorecernos con su muerte, no debería sorprendernos que haga girar el cielo para nosotros, y si creó todo el mundo corporal para el uso y el placer de los hombres... Pero hasta el presente tampoco sabemos nada que demuestra su inmovilidad, ya que no hay nada más absurdo que hacer las estrellas de primera magnitud 127 veces más grandes que la gran del orbe terrestre y 1.575.473.627 veces más grande que el sol, que hacer que las estrellas se muevan tan rápido que hacen seiscientas mil leguas en el tiempo de un latido de arteria. Y a pesar de que no sabemos por qué hay 59.967.010 leguas, entre saturno y las estrellas, no se deduce que este espacio no sea real. No es tan necesario conocer la causa del movimiento de la tierra para admitir que se mueve, ya que los que ponen el movimiento de las estrellas, no conocen la causa...



Corolario I



La razón fundamental que se ha utilizado hasta el presente para demostrar la movilidad de la Tierra, no es buena, porque demuestra demasiado, o supone una gran ignorancia porque puesto que Dios no ha seguido en el estado de gracia el camino más corto de todos los posibles, para salvarnos, al ver que podía hacer un acto de voluntad, ¿por qué concluiremos que ha tomado el camino más corto en la naturaleza? ¿No sería el más corto para la salud o para la cura de los cuerpos, que hubiera algún agujero hacia el talón, por el cual todos los humores innecesarios pudieran salir sin utilizar tantos medicamentos? Por cierto, si quieren entretenerse considerando todas las obras de la naturaleza y discurrir sobre ello, siempre nos encontraremos con reprimendas, pero será con las razones de Momus, que se basan en la presunción del hombre y la ignorancia de aquellas ( razones) que Dios tuvo estableciendo la firmeza de la Tierra y la movilidad de los astros, o creando cualquier otra parte del universo, de lo que todos admiran el artificio mucho más que en las oraciones de Cicerón, los poemas de Virgilio, o las proposiciones de Euclides (aunque algunos sostengan que no se puede eliminar una dicción, o una letra, sin que se estropee todo o se le quite la gracia) si de todo ello conocen las razones y los resortes, que vamos a ver muy claramente cuando aquel que gobierna la gran máquina del mundo nos descubra los secretos y la ciencia.




Corolario II



Hablaré del movimiento de la tierra en las cuestiones 44 y 45, que contienen el compendio de los Diálogos que Galileo hizo sobre dicho movimiento, para confirmar las hipótesis de Aristarco y Copérnico. Ahora podemos imaginar nuevas razones a favor del movimiento diario de la Tierra, que no son de ninguna utilidad para el anual, del que hablaré en la cuestión 37: por ejemplo, que si las estrellas y los planetas se mueven, que es necesario que la Tierra, que no tiene ningún apoyo o impedimento que la libre de ser arrastrada por dichas estrellas para girar sobre su eje, da siempre su vuelta; y muchas otras que omito, por temor a extenderme demasiado. Pero siempre nos encontramos con nuevas razones, sobre todo porque nunca sabremos la forma en que las partes del universo se han establecido, hasta que Dios ha convenido revelárnoslas, de manera que siempre podemos decir con San pablo: "nunc per speculum, et in aenigmate, tunc autem facie ad faciem"



Cuestión XXXVII: ¿Qué razón puede haber para creer que la Tierra gira alrededor del Sol, al que hemos situado en el centro del mundo?



Con todo lo que he hablado del movimiento diario de la Tierra en la cuestión 34 y que se puede imaginar que la causa por la que se mantiene en su lugar sin ir de aquí para allá, debe entenderse este movimiento, como es el caso de que las piedras corren tan rápido en el aire, que no se pueden caer, y los vasos y otros recipientes llenos de vino..., no se derraman cuando los giramos lo suficientemente rápido, sin embargo hay que considerar su otro movimiento, que llamamos anual, que en la escuela de Aristarco se cree que compensa el movimiento del Sol; les explico aquí las razones...

...Dejo las otras razones, porque se pueden leer en Lansberge y Kepler, para añadir solo que no se ha dado hasta ahora ninguna razón, que demuestre que el Sol sea el centro del mundo, o que la tierra gire en lugar del Sol y por lo tanto que es también preferible abrazar las hipótesis de Tycho y los demás que guardan todos los fenómenos sin el movimiento terrestre anual, que seguir las de Aristarco; cada uno es libre de servirse de tal hipótesis que quiera para explicar las apariciones del cielo y para el cálculo: y puede ser que se presenten otras hipótesis diferentes de todas las que se han formulado hasta el presente, que serán tan SIMPLES y FÁCILES de comprender ( y por ende no contradictorias) que las de Copérnico e, incluso, más ciertas ... Sin embargo esta dificultad puede servirnos para hacernos reflexionar sobre los principios de otras ciencias que no son más que hipótesis que podrían no ser más reales que las de la astronomía, puesto que no nos resultan más evidentes.


(Cuestiones teológicas..., Mersenne, Chez Henry Guenon. París, MDCXXXIV. pp. 158-167, 174-176) (3)