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lunes

¿ Qué importancia puede tener Giovanni Battista Doni en esta investigación sobre Descartes?

( La siguiente entrada contiene una hipótesis heurística que quizás tenga que revisar o cancelar al compendiar las conclusiones de mis investigaciones. El interés de Descartes por llevar a cabo indagaciones en Roma para obtener informaciones privilegiadas es cierto, pues, como demostraré, lo reveló él mismo en varias cartas. También se puede saber por esas cartas quienes podían ser las fuentes de información... Pero el papel de Giovanni Battista Doni puede ser irrelevante en el asunto... o no, puesto que llegó a tener gran influencia en el Colegio Cardenalicio.)

Giambattista Doni (1545-1647), el destinatario del ejemplar de la segunda edición de las " Questions theologiques", según sabemos por la carta de Mersenne a Peiresc, fue un musicólogo italiano. Entre 1621 y 1622 conoció a M. Mersenne en París, donde vivió como acompañante del Cardenal Neri Corsini. Al volver a Italia, entró al servicio del sobrino del Papa Urbano VIII, el cardenal Francesco Barberini, otro personaje con quien mantuvo correspondencia el mínimo francés. Fue también bibliotecario al servicio del Papa.

Probablemente estos aspectos apenas tengan importancia para nuestra investigación. No consta que hubiese habido correspondencia entre Descartes y este empleado del Cardenal Barberini. Es muy probable, sin embargo, que Doni tuviese conocimiento a través de Mersenne, ya fuese en alguna de sus conversaciones o por correspondencia, sobre el tratado sobre música que compuso Descartes para Beeckman. Pero esto no es relevante aquí.

No obstante, como veremos, Descartes se interesó por llevar a cabo ciertas averiguaciones o gestiones en Roma, para lo que tuvo que echar mano de sus contactos, a través de conocidos y algún cardenal que siguió de primera mano el caso de Galileo. Descartes buscaba información privilegiada. Confesó que le preocupaba la actitud demostrada por Roma ante el tema del movimiento de la Tierra, puesto que ( como en otra carta ya había comentado a Mersenne) se encontraba inextricablemente unido a las piezas de su sistema. Pues, bien, aunque algunos han pensado que ese cardenal podría haber sido Guido di Bagno, éste falleció en 1641. Lo más seguro es que fuese el sobrino del Papa, con quien Mersenne mantuvo correspondencia. E, independientemente de que se solicitase o no la intermediación de Doni, éste era un personaje con un prestigio sumamente influyente en el medio cultural y eclesiástico de Roma, gracias a su relación con la familia del Papa.

" I contatti internazionali e la vita nella corte e nelle accademie romane avevano dato al D. un prestigio rilevantissimo tanto che Urbano VIII lo nominò nel 1629 segretario del  Collegio dei Cardinali." ( Dizionario Biografico degli Italiani. V. 41/ 1992. Gianfranco Formichetti)

Es decir:

" El contacto internacional y la vida en la corte y en la academia romana habían dado a Doni un prestigio tan destacado que Urbano VIII lo nombró en 1629 Secretario del Colegio Cardenalicio"

Parece que este cardenal, sobrino del Papa Urbano concitó cierto interés por parte de algunos pensadores franceses que, de una u otra manera, simpatizaban con las ideas galileanas. No seguramente porque fuese un partidario de Galileo, sino probablemente por su posición influyente, sus intereses culturales, su paso por Francia y sus relaciones con personajes importantes tanto del ámbito cultural como eclesiástico y político.
Por ejemplo, Peiresc mantenía una correspondencia frecuente con Galileo. Tras su condena, trató de influir en personajes poderosos en Roma para que intercediesen en favor de la libertad de Galileo. Y el principal destinatario de sus ruegos fue Francesco Barberini. Se conserva una carta de Galileo a Peiresc en la que le agradece su intercesión:

 Acetri, le 16 mars 1635

Très Illustre Monsieur et mon Maître très vénérable.

J'ai vu la première lettre écrite par votre Seigneurie Illustrissime au très Eminentissime Cardinal Barberini, et la réponse de Son Eminence, comme je vous en ai informé par une autre lettre, en vous rendant grâces autant que je le pouvais pour une faveur si insigne. J'ai par la suite vu la seconde réponse, toujours pleine de la même affection et plus grande encore, puisque vous persistez toujours avec la même ardeur à porter gaillardement des coups à une forteresse, je ne dirai pas inexpugnable, mais dont on ne voit pas qu'elle donne le moindre signe de céder sous les chocs, encore que Votre Excellence Illustrissime aille rechercher des passages très efficaces, propres à éveiller la pitié et à adoucir la colère […]

De ma maison de campagne d'Arcetri

Très dévoué et très obligé serviteur
Galileo Galilei

           ( Tomado de Yvon Georgelin & Simone Arzano: Les astronomes érudits en Provence, Peiresc et Gassendi. Oservatoire de Marseille. 121 Congrès National des Sociétés Historiques et Scientifiques, Nice, 1996. Sur les traces des Cassini, p. 311-329 )

Me pregunto si Descartes, a través de Mersenne, cuando confiaba en la influencia de los contactos en Roma para obtener el éxito de su plan y, así, silenciar a sus enemigos en el campo católico, no sería precisamente en Barberini y en su antiguo empleado, Doni, amigo de Mersenne, en quienes había depositado sus grandes esperanzas... Esta pregunta queda en el aire a la espera de ser contrastada con la correspondencia cartesiana.

Pero también me pregunto si Descartes, que buscó un apoyo en la corte papal, no fue capaz de darse cuenta de que, de la utilización que Roma hizo de la angélica doctrina contra la hipótesis del movimiento de la Tierra se seguían implicaciones epistemológicas completamente distintas a la función que él quiso atribuir en su sistema a la Omnipotencia del Dios perfecto, puesto que Éste era para Descartes  la garantía de validación y verdad de toda conclusión deducible a partir de principios claros y distintos. Y si, según lo probado anteriormente, Mersenne conocía muy bien que la angélica doctrina era una razón antigalileana al gusto de Roma, cómo este gran amigo de Descartes pudo no compartir esta información que él poseía y que tanto pesó en la segunda edición de las "Questions Theologiques "...
(CONTINUARÁ)

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Descartes y los cardenales de Roma. Segunda Parte. El caballo de Troya.

( Dedié à la Dott.ssa Natacha Fabbri. Merci pour l'encouragement de la reconnaissance que mon travail sur Mersenne a obtenu d'une spécialiste comme vous)

Doy a conocer dos documentos cartesianos que me parecen estrechamente vinculados. El primero, parece estar dirigido a un sacerdote jesuíta ( por cierto, en ese tiempo, Descartes expresó en otras cartas que estaba muy persuadido de que cada vez más la Compañía estaba a su favor). El segundo, es un fragmento de una carta a Mersenne. No he querido publicar aquí un comentario a estos documentos, con todos los aspectos que podemos deducir del contenido de estos pensamientos de Descartes. Algunos son patentes. Resalta el hecho de que Descartes, desde 1638, al menos, trató de ganarse el favor y la protección de gente poderosa dentro de la corte romana. Lo hacía con el propósito no sólo de evitar la censura para sus escritos filosóficos, sino también obtener apoyos a sus ideas. Asímismo, esperaba que todo ello pudiese favorecer un cambio de actitud dentro de la Iglesia en relación con el mismo asunto que motivó la condena y adjuración de Galileo. Para todo ello, tan importante como la fuerza y la validez de las razones, era lograr adhesiones y mecenazgos dentro de la corte romana en aquellos tiempos del Barroco.

Por otra parte da qué pensar el hecho de que en numerosas ocasiones Descartes reitere que su sistema filosófico está tan estrechamente ligado a la hipótesis que dio pie a la condena de Galileo: la defensa del movimiento de la tierra y, con ello, las nuevas ideas científicas basadas en la aplicación de la matemática a la investigación de los fenómenos naturales. En ello, no sólo Descartes, encontraba el férreo muro de la intolerancia por parte de la Escuela, que no veía en las matemáticas aplicadas otro valor que el de "salvar las apariencias". " Existía la idea de que la ciencia matemática  no podía demostrar cómo era realmente la naturaleza: su alcance sería mucho más limitado, sólo podría proporcionar explicaciones hipotéticas de los fenómenos" ( El caso Galileo. Mito y realidad. M. Artigas y W.R.Shea. Encuentro, 2009. p 216). Este podía ser muy bien uno de los falsos presupuestos de la filosofía "vulgar" que mantenía a la teología sujeta a la cosmovisión geocentrista de la física aristotélica. Descartes no podía estar de acuerdo con la clásica distinción entre las disciplinas auxiliares matemáticas, consideradas como meros instrumentos de cálculo para "salvar las apariencias" , y las ciencias demostrativas, identificadas con la filosofía primera y segunda de Aristóteles, como únicas capaces de llegar a conclusiones ciertas sobre la constitución del mundo real. Porque el principio del que partía el pensamiento cartesiano era la unidad del saber y, por ende, la unificación dentro de una única teoría física de las leyes que explicaban todos los fenómenos naturales, tanto los terrestres como los celestes. Descartes se proponía ganar adhesiones para su metafísica dentro de Roma, al menos, no tener a Roma como enemigo. Pero creo que hay sobradas razones para poder pensar que, con ello, Descartes se planteaba introducir en Roma un verdadero "caballo de Troya" para modificar la férrea posición eclesiástica y teológica contra las nuevas tendencias del pensamiento científico ( ver mi "Caballo de Troya de Descartes")

Lettre À *** ( entre 1641 et 1644)

Je suivrai le plus exactement qu' il me sera possible vos ordres et vos avis, principalement dans les choses qui regardent la théologie et la religion, où je ne pense pas qu' il y ait rien avec quoi ma philosophie ne s' accorde beaucoup mieux que la vulgaire. Et pour ce qui est de ces controverses qui s' agitent aujourd' hui dans la théologie, à cause des faux principes de philosophie sur lesquels elles sont fondées, je ne m' ingérerai point de les vouloir éclaircir, de peur de passer les bornes de ma profession. Mais s' il arrive jamais que mes opinions soient reçues, j' ose croire que toutes ces controverses cesseront, et qu' elles tomberont d' elles-mêmes. Il ne me reste plus à présent qu' un seul scrupule, qui est touchant le mouvement de la Terre. Et pour cela, j' ai mis ordre à ce qu' on consultât pour moi un cardinal qui me fait l' honneur de m' avouer pour un de ses amis, il y a plusieurs années, et qui est l' un de cette Congrégation qui a condamné Galilée(1). J' apprendrai volontiers de lui comment je dois me comporter en cela; et pourvu que j' aie de mon côte Rome et la Sorbonne, ou du moins que je ne les aie pas contre moi j' espère de pouvoir tout seul soutenir sans beaucoup de peine, tous les efforts de mes envieux. Quant aux philosophes, je ne leur déclare la guerre, que pour les obliger à une paix. Car m' apercevant déjà que secrètement ils me veulent du mal et me dressent des embûches, j' aime bien mieux leur faire une guerre ouverte, afin qu' ils soient, ou victorieux, ou vaincus... Je ne pense pas aussi que ma philosophie me doive faire de nouveaux ennemis; bien au contraire, j' espère qu' elle me procurera de nouveaux amis, et de nouveaux défenseurs. Que si néanmoins le contraire arrivait , mon esprit n' en sera point abattu pour cela, et je ne laisserai pas durant la guerre, de jouir en mon intérieur d' une paix et d' une tranquillité aussi profonde que j' ai fait jusques à présent au milieu de mon repos.
( René Descartes: Correspondence 2. Éditée et annotée par Jean-Robert Armogathe. Gallimard, 2013. p. 836)

TRADUCCIÓN:

Observaré lo más exactamente que me sea posible sus órdenes y opiniones, principalmente en las cosas que conciernen a la teología y la religión, en lo que no pienso que haya nada con lo que mi filosofía no concuerde mejor que la filosofía vulgar ( escolástica). Y por lo que respecta a esas controversias que se producen hoy dentro de la teología, a causa de los falsos principios de la filosofía sobre los cuales se fundan, no intervendría para quererlas aclarar, por temer pasar los límites de mi profesión. Pero si ocurriese que mis opiniones fuesen aceptadas, yo me atrevo a creer que todas esas controversias cesarán, y que ellas caerán por sí mismas. Sólo me queda hasta hoy un sólo escrúpulo, que es sobre el movimiento de la Tierra. Y por eso, hace varios años, pedí que se consultase por mí a un cardenal que hiciera el honor de admitirme como uno de sus amigos y que pertenece a la Congregación que condenó a Galileo (1). Yo aprenderé de él de buen grado cómo me debo comportar en esto; y siempre y cuando tenga de mi parte a Roma y la Sorbona, o por lo menos que no las tenga contra mí, espero ser capaz de soportar solo todos los esfuerzos de mis enemigos. En cuanto a los filósofos, no les declaro la guerra más que para obligarles a la paz. Pues dándome cuenta que veladamente ellos me desean el mal y me tienden trampas, prefiero declararles una guerra abierta, a fin de que sean vencedores o vencidos...No pienso tampoco que mi filosofía deba crearme nuevos enemigos; al contrario, mi espíritu no será abatido por esto, y no dejaré durante la batalla de disfrutar en mi corazón de una paz y una tranquilidad tan profunda como la que he experimentado hasta ahora en medio de mi reposo.


Lettre à Mersenne ( Leyde, décembre 1640)

Je ne suis pas marri que les ministres ( ¿ los pastores protestantes?) fulminent contre le mouvement de la Terre; cela conviera peut -être nos prédicateurs à l' approuver. Et à propos de ceci, si vous écrivez à ce Médecin du Cardinal de Bagni, je serais bien aise que vous l' avertissiez que rien ne m' empêché jusqu' ici de publier ma philosophie, que la défense du mouvement de la Terre, lequel je n' en saurais séparer, à cause que toute ma physique en dépend; mais que je serai peut-être bientôt contraint de la publier, à cause des calomnies de plusieurs, qui, faute d' entendre mes principes, veulent persuader au monde que j' ai des sentiments fort éloignés de la vérité; et que vous le priez de sonder son Cardinal sur ce sujet, à cause/ qu' étant extrêmement son serviteur, je serais très marri de lui déplaire, et qu' étant très zélé à la religion catholique, j' en révère généralement tous les chefs. Je n' ajoute point que je ne me veux pas mettre au hasard de leur censure; car, croyant très fermement à l' infaillibilité de l' Église, et ne doutant point aussi de mes raisons, je ne puis craindre qu' une vérité soit contraire à l' autre.
( op. Cit., vol.1, p.433)

TRADUCCIÓN:

No me aflige que los pastores monten en cólera contra el movimiento de la Tierra; esto incitará quizás a nuestros predicadores para aprobarlo. Y en relación con esto, si V escribe al médico del cardenal Bagno, me alegrará que V le advierta que nada me ha frenado hasta aquí a publicar mi filosofía salvo la defensa del movimiento de la Tierra, lo cual yo no sabría separar, a causa de que depende de ( los principios de) mi física, ; pero que bien pronto quizás esté obligado a publicarla, a causa de las calumnias de varios, que, por no prestar atención a mis principios, quieren persuadir al mundo de que mis sentimientos están muy alejados de la verdad; y que V le pida que sondee a su Cardenal sobre este tema, a causa de que, siendo extremadamente servidor suyo, me afligiría mucho disgustarle, y que siendo muy ferviente como católico, reverencio generalmente a la jerarquía de la Iglesia. Añado que no deseo caer en la desgracia de su censura; pues, creyendo muy firmemente en la infalibilidad de la Iglesia, y no dudando tampoco de mis razones, no puedo temer que una verdad sea contraria a la otra.


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(1) Nota tomada de Armogathe, p. 1145: Note de CI-Ins: " Barberin, car Bagné n' en était pas"( le cardinal Francesco Barberini et non le cardinal Guidi di Bagno). Descartes avait confié à Mersenne le soin de faire parvenir des exemplaires du Discours-Essais à ces deux cardinaux ( vour à Mersenne, 6 décembre 1638, AT II 464 1.16- 465 1.5, B196)


Nota personal: La opinión de Amorgathe es bastante segura, pero no incontrovertible. Por un lado, di Bagno se movía por Roma en aquellas fechas, con gran influencia dentro de la Curia. Por otro lado, el Cardenal Guidi di Bagno vivió hasta medidados de 1641; por otra parte, en 1631 formó parte del Santo Oficio: " Divenne membro del S. Uffizio e fu presente al concistoro dell'8 marzo 1632, quando il cardinale Gaspare Borgia con un energico intervento sollecitò Urbano VIII a sostenere l'imperatore nella guerra contro la Svezia " 
http://www.treccani.it/enciclopedia/guidi-di-bagno-giovanni-francesco_(Dizionario-Biografico)/
Por tanto, cabe la posibilidad de que Descartes, si esta carta dirigida muy probablemente a un jesuita fue escrita antes de julio de 1641, estuviese haciendo referencia también al Cardenal Guidi di Bagno. Aunque supiese que el cardenal  Guidi di Bagno entró como miembro del Santo Oficio, no tenía necesariamente que saber si tuvo alguna participación en el juicio concreto contra Galileo. Puesto que a mí no me consta que Descartes pudiese llegar a ser amigo de Francesco Barberini, si puedo aducir un motivo para pensar que deseó la amistad de Guidi di Bagno, puesto que, al parecer, sí lo llegó a ser de su hermano Nicolò: " Befriended by René Descartes, who highly esteemed his brother Gianfrancesco"


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De todo ello se sigue que, desde 1638 en adelante, Descartes, contando con la ayuda de Mersenne y de intermediarios, trató de ganarse el favor de dos cardenales ( el sobrino del Papa y di Bagno). Se trataba de mover los hilos dentro de la corte pontificia, ganarse la protección de personajes influyentes dentro de la Iglesia y, mediante este patronazgo, ganar la aprobación y legitimación para sus ideas filosóficas y científicas. Como hombre de su tiempo, sabía que debía buscar el apoyo de los poderosos para defender su proyecto. Y sus miras estaban puestas en Roma. Incluso, tenía la expectativa de que llegase un día en que la Iglesia modificase su posición sobre el tema que fue objeto de la condena a Galileo. No me cabe duda que él esperaba que ello fuese un éxito de su sistema filosófico. 

domingo

Descartes y los cardenales de Roma: ¿ Qué buscaba Descartes de los cardenales italianos?. Primera parte



Me propongo rescatar una parte de la biografía de Descartes sobre la que muy poco se ha hablado: sus intereses en Roma.

No me refiero a la iniciativa que tomó de enviar su Discours de la Methode a los Cardenales Guido di Bagno y Francesco Barberni. Esto pudo ser el punto de partida, pero la historia no debió concluir con ello.

El 31 de marzo de 1638 escribió a Mersenne lo siguiente:

" Je vous remercie du soin que vous avez eu pour les livres de Rome; le retardement ne sera peut-être qu' avantageux, à cause que ceux auxquels ils s' adressent en auront pu cependant ouïr parler" 
 ( René Descartes. Correspondence, 1. Editée et annotée par Jean-Robert Armogathe. Gallimard, 2013, p. 167)

Es decir:

"Os agradezco el cuidado que V. ha tenido por los libros de Roma; la demora no será quizás sino beneficiosa, a causa de que aquéllos a los cuales se destinan habrán podido mientras tanto oir hablar"

Parece que Descartes quería regalar su libro a unos Cardenales, aunque no tenía prisa para que su libro llegase a sus manos, pues pensaría que estarían más motivados para leerlo al recibirlo si antes habían " podido oir hablar" sobre el libro y su autor. Como vemos, Descartes era un estratega...

 Pero quiénes eran estos cardenales y , en segundo lugar, con qué objetivo tenía tanto interés Descartes de que leyesen su Discours.

En relación con la primera cuestión, la respuesta podemos encontrarla en una de las anotaciones del P. Jean-Robert Amorgathe:

" Descartes avait confie à Mersenne le soin de faire parvenir des exemplaires du Discours-Essais aux cardinaux Gianfrancesco Guidi di Bagno et Francesco Barberini ( à Mersenne, 6 décembbre 1638, AT II 464 I. 16-465 I. 5, B196) Le même Mersenne avait servi d' intermédiarie pour en faire parvenir un exemplaire à Galilée ( Opere, Ed. Naz., t. 17, p. 299; CM VII 44)

Es decir, " Descartes había confiado a Mersenne el cuidado de hacer llegar unos ejemplares del Discurso y los Ensayos a los Cardenales Gianfrancesco Guidi di Bagno y Francesco Barberini... El mismo Mersenne había servido de intermediario para hacerle llegar un ejemplar a Galileo" ( op. cit., p.866)

Y, en efecto, en diciembre de 1638 escribió Descartes a Mersenne, diciendo:

" Je vous remercie du soin que vous avez des livres que j' avais destinés pour l' Italia. J' avais écrit une lettre à Monsieur le Cardinal Bagné..., j' avais eu dessein de lui envoyer deux exemplaires à lui seul, et autre à Monsieur le Cardinal Barberin, que je pensais lui adresser par Monsieur de Pe(iresc). Mais si Monsieur le Nonce en veut prendre la peine, cela serait encore beaucoup mieux. Ce qui m' obligeait d' envoyer à Monsieur le Cardinal Barberin est que l' observation que j' explique à la fin des Météores est venue de lui. Et parce que Monsieur Gassendi l' a ci-devant fait imprimer, cela me fait souvenir de vous demander de ses nouvelles, et quel jugement il fait de ce que j' ai écrit là-dessus, car vous ne m' en avez jamais rien mandeé"  ( op. cit. p.305)

" Le agradezco el cuidado que ha tenido en los libros que yo había destinado a Italia. Yo había escrito una carta al Señor Cardenal Bagno...yo había tenido el deseo de enviarle dos ejemplares a él solo, y otro al Señor Cardenal Barberini, que yo pensaba dirigirlo por el Señor Peiresc ( fallecido en 1637). Pero si el Señor Nuncio ( Georgio  Bologneti, nuncio de Francia en 1638  ) se toma la molestia de ello, esto será aún mucho mejor. Lo que me obligaba a enviarlo al Cardenal Barberini es que la observación que yo explico al final de los "Meteoros" proviene de él (  la descripción de los parhelios observados en Roma, enviada por Barberini a Peiresc, y que recibió Descartes a través de la intermediación sucesiva de Gassendi y de Reneri  ). Y porque Gassendi hasta el momento la hizo imprimir, esto me hace recordar pedir a V. noticias de él, y qué juicio hace él de lo que yo escribí entonces, pues V. no me comentó nunca nada"

Pasemos a la segunda cuestión, sobre los motivos. No hay por qué dudar de los motivos expresados por Descartes en su correspondencia con el P. Mersenne. Ahora bien, eso no excluye que pudiese haber concebido un proyecto de más largo alcance todavía, como veremos, con pruebas documentales, en una próxima entrada.

A.C. Grayling, en su libro titulado " Descartes" ( Simon & Schuster, 2006) explica en el capítulo 7 que estos regalos estaban destinados para "tantear el terreno ( test the waters)", no tanto para ver si su punto de vista era teológicamente aceptable, sino más bien para ver si ellos congeniaban con éste. Descartes, pues, esperaba el apoyo de Roma.

Es curioso cómo, tras la condena de Galileo, Descartes se preocupa paulatinamente más por abordar aspectos teológicos doctrinales en su correspondencia ( compárese por ejemplo, las negativas que da a Mersenne para tratar cuestiones teológicas que éste le plantea en la correspondencia de 1630, y cómo más tarde aborda cuestiones teológicas como la interpretación del Génesis, la Trinidad y el dogma de la transustanciación eucarística). Entre 1635 y 1636 escribe a Mersenne estas palabras reveladoras:

" J' avance fort peu, mais j' avance pourtant. Je suis après à décrire la naissance du monde, où j' espere comprendre la plus grande partie de la physique. Et je vous dirai que depuis quatre ou cinq jours, en relisant le premier chapitre de la Genèse, j' ai trouvé comme par miracle qu' il se pouvait tout expliquer suivant mes imaginations, beaucoup mieux ce me semble qu' en toutes les façons que les interprètes l' expliquent, ce que je n' avais pas ci-devant jamais espéré. Mais maintenant je me propose, après avoir expliqué ma nouvelle philosophie, de faire voir clairement qu' elle s' accorde beaucoup mieux avec toutes les vérités de la foi, que ne fait celle d' Aristote" ( Op. cit. , p. 133)

Descartes, pues, es muy claro: A partir de ahora, " me propongo , después de haber explicado mi nueva filosofía, hacer ver claramente que ella concuerda mejor con todas las verdades de la fe, como no lo hace la de Aristóteles".

Pero Descartes también había escrito a Mersenne en 1632 sobre el gran triunfo de los aristotélicos, quienes habían logrado que el geocentrismo se convirtiese en algo así como un " artículo de fe" ( véase una entrada anterior). Por tanto, Descartes debía tener en cuenta que su propósito no podía ser fácil, sobre todo, después de la condena de Galileo... Pero él confiaba en la fuerza de su estrategia argumentativa, así como en la posibilidad de ganar apoyos en el Colegio Cardenalicio, para lograr más fácilmente sus objetivos.

 Como informa Grayling, una librería romana llegó a pedir al editor del Discours una docena de libros que pudieron venderse con la condición de que no contuviesen referencias al movimiento terrestre. Descartes, podía tener entonces la tranquilidad en torno a este punto censurado por Roma, el cual le había llevado en 1633 a retirar de la imprenta el tratado del "Monde", al enterarse de la condena de Galileo.

Sin embargo, probablemente desde 1629 fue desarrollando una metafísica en la que ocupaba un puesto central el principio de la omnipotencia divina, como fue informando al P. Mersenne en su correspondencia del año 30. Sin profundizar en ello, que se plasmaría mejor y más extensamente en obras posteriores, como las "Meditaciones", sin embargo, ya en el "Discurso" expuso las pruebas demostrativas de la existencia de Dios como plenitud de perfección garante de la certeza de las conclusiones obtenidas a partir de nuestros pensamientos claros y distintos. Y como de ningún modo podrían haber sospechado los susodichos cardenales las posibles conexiones lógicas con la polémica del movimiento de la Tierra, Descartes podría haber esperado como un primer triunfo obtener el beneplácito de éstos para sus ideas metafísicas.

Descartes era ambicioso e inteligente, de modo que había diseñado una estrategia de largo alcance para obtener, primero, el apoyo de Roma a su filosofía y, más tarde, remover el dogmatismo geocentrista y el escepticismo teológico contrario a las nuevas ideas científicas. Y cuando hablo de "escepticismo teológico", tomando la expresión del Prof. Luca Bianchi, me refiero a la angélica doctrina, es decir, a la estrategia argumentativa pensada por el Papa Urbano VIII a partir del principio de la omnipotencia divina - pero concebida de una manera tan libre que resultaba imposible armonizar con el tomismo ni con la visión occamista. Como bien han demostrado recientes estudios, la objeción anticopernicana papal ponía en peligro los principios metafísicos de la inteligibilidad del ser y de la capacidad cognoscitiva de la razón humana. Algo sobre lo que también trataré más adelante, partiendo de las explicaciones dadas sobre el radicalismo de la duda metodológica en mi libro "El caballo de Troya de Descartes"

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